Evidencia científica de las dietas para bajar de peso: composición diferente de macronutrientes, ayuno intermitente y dietas populares

Evidencia científica de las dietas para bajar de peso: composición diferente de macronutrientes, ayuno intermitente y dietas populares

En los últimos años se han creado nuevas estrategias dietéticas para tratar el sobrepeso y la obesidad y se han vuelto populares y ampliamente adoptadas. No obstante, éstas se basan principalmente en impresiones personales e informes publicados en libros y revistas, más que en evidencia científica.

El objetivo de la presente revisión es analizar la evidencia científica de tres categorías de dietas para bajar de peso. No existe una dieta totalmente efectiva para promover la pérdida de peso. Por ello, y debido a los efectos adversos, se requiere precaución. A largo plazo, la evidencia actual indica que diferentes dietas promovieron una pérdida de peso similar y la adherencia a las dietas predecirá su éxito. Finalmente, es indispensable adoptar una dieta que cree un balance energético negativo y se centre en la buena calidad de los alimentos para promover la salud.

La causa fundamental de la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las calorías gastadas; sin embargo, esto implica una interacción compleja de factores biológicos, genéticos y psicosociales.

Con respecto a las intervenciones dietéticas para perder peso, se debe prescribir una dieta individualizada que logre un estado de equilibrio energético negativo. Muchos enfoques dietéticos pueden generar esta reducción deseada en la ingesta calórica. Las dietas generalmente se basan en la inclusión o exclusión de diferentes alimentos o grupos de alimentos. Históricamente, varias dietas se han vuelto populares y luego se desvanecieron debido a la falta de apoyo científico confiable. En este contexto, esta revisión tuvo como objetivo proporcionar evidencia científica para apoyar la adopción de estrategias dietéticas para promover la pérdida de peso. Clasificamos estas estrategias en tres categorías principales:

1. Dietas basadas en la manipulación del contenido de macronutrientes (es decir, dietas bajas en grasas [LF], altas en proteínas [HP] y bajas en carbohidratos [LCD].

2. Dietas basadas en la restricción de alimentos específicos o grupos de alimentos (es decir, dietas sin gluten, paleo, vegetariana / vegana y mediterránea).

3. Dietas basadas en la manipulación del tiempo (es decir, el ayuno).

La creación de nuevas dietas continuará siguiendo las tendencias populares. Sin embargo, la creencia de que estas dietas promueven la pérdida de peso ha surgido más de impresiones personales e informes publicados en libros, en lugar de investigaciones rigurosamente controladas.

En las últimas décadas, los esfuerzos se han concentrado en ensayos clínicos para determinar la mejor dieta para el tratamiento de la obesidad. Desafortunadamente, la evidencia sigue siendo poco concluyente y contrastada y los ensayos presentan limitaciones importantes.

A corto plazo, las dietas promueven diferentes grados de éxito, pero a largo plazo, las pequeñas diferencias no infunden confianza para prescribir una dieta sobre otra. El número de preguntas sin respuesta sigue siendo grande. ¿Por qué algunas personas experimentan una pérdida de peso exitosa, mientras que otras son más resistentes a perder peso? ¿Cómo cambian las diferentes dietas la secreción hormonal, la composición del microbioma intestinal y la expresión génica? ¿Cómo regulan estos cambios el apetito y el gasto energético? En el futuro, una mayor investigación de estos factores (como los perfiles hormonales, la composición del microbioma intestinal y la genética / epigenética) podría permitirnos indicar la dieta más exitosa para cada individuo.

Nuestro limitado conocimiento nos permite concluir que no existe una dieta óptimamente efectiva para que todas las personas pierdan peso. A corto plazo, las dietas basadas en la composición de alta en proteína-baja en carbohidratos o en ayuno intermitente podrían considerarse un comienzo rápido. Sin embargo, se requiere precaución debido a los efectos adversos. A largo plazo, deben fomentarse las dietas, como la dieta mediterránea, que prescriben alimentos de alta calidad. Finalmente, el punto fundamental es adoptar una dieta que cree un balance energético negativo y se base en una calidad alimentaria adecuada para promover la salud. La adherencia predecirá el éxito a largo plazo.

Rachel Freire Ph.D. (2019) Scientific evidence of diets for weight loss: Different macronutrient composition, intermittent fasting, and popular diets.

Texto original: https://doi.org/10.1016/j.nut.2019.07.001

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