Actividad física y hábitos adecuados de nutrición como medio de prevención de la obesidad en niños y adolescentes

Actividad física y hábitos adecuados de nutrición como medio de prevención de la obesidad en niños y adolescentes

Área: Medicina del Deporte

Las poblaciones de los países subdesarrollados fallecen de hambre. Las poblaciones de países desarrollados fallecen por exceso de alimentación. El inicio del proceso patológico, la obesidad, se inicia cada vez más frecuentemente en la infancia. De tal magnitud es el problema que se considera que, en la población infantil y juvenil, los escolares prepuberales son un grupo de riesgo y clave para la prevención de la obesidad. 

La obesidad y el sobrepeso, junto con las enfermedades que las complican, se han convertido en un azote para las poblaciones desarrolladas de carácter epidémico. El sobrepeso y la obesidad son los mayores factores de riesgo para una buena parte de enfermedades crónicas, siendo responsable de alrededor del 80% de casos de obesidad tipo II en adultos, del 35% de casos de cardiopatía isquémica y del 55% de casos de hipertensión arterial en adultos de países europeos. La obesidad es un componente del riesgo cardiovascular que adquiere una dimensión especial sobre la constelación obesidad-diabetes-síndrome metabólico. Hay evidencia incluso de que el sobrepeso en adolescentes incrementa el riesgo de padecer enfermedad arterial coronaria en la edad adulta.

El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para enfermedades ortopédicas como la artrosis y para determinados tipos de cáncer (colon, mama y endometrial). Además, tienen un efecto negativo tanto sobre la salud psicosocial como sobre la calidad de vida personal. Como consecuencia de su prevalencia y de su asociación con estas enfermedades crónicas se ha convertido en la segunda causa de mortalidad prematura y evitable después del tabaco. La obesidad es una enfermedad del metabolismo energético de carácter crónico, en cuya génesis intervienen múltiples factores entre los que destacan un componente genético y un componente ambiental que determinan un disbalance entre la ingesta de calorías y el gasto energético a favor del primero. Se caracteriza por un exceso de grasa corporal con un aumento del peso y del volumen corporal.

Por otra parte, el gasto de energía de los jóvenes y niños es escaso, pese a que haya multitud de actividades extraescolares, puesto que el juego con movimiento, tan habitual y prolongado en épocas menos desarrolladas, está reducido al mínimo, sustituido por los juegos sin movimiento (de ordenador o consola, o trabajo escolar para casa o actividad extraescolar sin gasto de calorías).

Formas y recomendaciones para una vida activa

Los hábitos que se adquieren durante la infancia tienden a mantenerse durante el resto de la vida, por eso es importante enseñar a los niños a tener un estilo de vida saludable desde que son pequeños. Se debe comenzar por una buena alimentación desde que son bebés, y a inculcarles el amor por la actividad física desde los 2 años como un simple juego y más tarde desarrollarlo como una disciplina.

Es importante que el niño disfrute con lo que hace, respetar sus gustos y sus condiciones físicas. Los niños y los adolescentes necesitan al menos 60 minutos de actividad física de moderada a intensa la mayoría de los días para el mantenimiento de una buena salud, un buen estado físico y para tener un peso saludable durante el crecimiento. Incluso 30 minutos diarios de intensidad baja o moderada (subir escaleras) pueden ser beneficiosos. El objetivo de los 60 minutos de actividad física se puede cumplir mediante la acumulación de sesiones de actividad de duración variable a lo largo del día. No importa que el ejercicio sea poco si se realiza a menudo, ya que este hecho reflejaría los modelos naturales de actividad física de los niños donde se incluiría ir andando o en bicicleta al colegio, juegos durante los recreos escolares o actividades programadas como la educación física y los deportes.

Hay que estimular a los padres a limitar el tiempo de “pantalla” (televisión, videojuegos, ordenadores, etc.) a menos de 2 horas diarias y sustituir las actividades sedentarias con otras que requieran más movimiento. Los padres deben tratar de ser modelos de estilos de vida activos y estimular a los niños a aumentar la actividad física. Está claro que existe un interés acerca de la condición física de niños y adolescentes ya que va a permitir desarrollar y mantener la capacidad funcional que se requiere para satisfacer las demandas durante la vida y promover la salud.

Fuente: Documento de Consenso de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE) 

Pedro Manonelles Marqueta, Julián Alcaraz Martínez, Javier Álvarez Medina, Fernando Jiménez Díaz, Emilio Luengo Fernández, Begoña Manuz González, José Naranjo Orellana, Nieves Palacios Gil-Antuñano, Máximo Pérez Gascón, José A. Villegas García Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE)

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